No se sí es la falta de carbohidratos o la presión tremenda de los proyectos en los que me encuentro involucrada que siento la tremenda necesidad de salir corriendo y olvidarme de todo... Estar mágicamente en la playa y no saber nada del trabajo.
Y reiteradamente mi mente me asigna nuevos sabores, los cuales complementó con mis mágicos soles, mis deseos más tóxicos y mis grandes disfraces...
Soñando pues, voy soñando mientras hay minutos de descanso.
Por cierto llevo perdidos 600 gramos.
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